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                  Limpieza Vital, Detoxificación celular y hepática
 
Limpieza Vital o cómo limpiar nuestro organismo a traves de la dieta

       Limpieza Vital, el método de Felipe Hernández

         Bibliografía empleada

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Tanto si hacemos una investigación histórica de los maestros de la terapia higienista (Kneipp, Priessnitz, Kuhne, Just, Vander, Tadeo de Wisent, Lezaeta, Bidaurrazaga, etc.) como de los médicos de la escuela vitalista (Sydenham, Bouchard, Paracelso, Huxan, Toussaint-Guidant, Hoffmann, Kellog, Letamendi, Scolá, Chantemesse, E. Alfonso, etc), nos encontramos con varias coincidencias fundamentales en sus teorías sobre la enfermedad. En primer lugar, definen la enfermedad como un esfuerzo de la naturaleza por recuperar el equilibrio de la vida. En segundo lugar, en ese estado de búsqueda del equilibrio, el organismo trata con todos los medios de que dispone (sean pocos o muchos, dependiendo del momento) de evacuar la materia “morbífica”. Tercero, la enfermedad no viene del exterior, no hay que culpar inexorablemente a un agente extraño de cada patología, sino que es el resultado de desviarse en mayor o menor medida de los hábitos que promueven la vida y acercarse a los que la deterioran. Cuarto, la enfermedad no debe ser suprimida, cortada o abortada, sino encauzada y ayudada, al estimular las reacciones de defensa y facilitando el trabajo a las vías de eliminación (los emuntorios). Esta afirmación no quiere decir que algunos estados agudos no deban de ser atajados con medios más invasivos, ya que en ocasiones la afección del órgano implicado pone en peligro la propia vida (meningitis, miocarditis, etc). Quinto, no debemos tratar enfermedades sino enfermos, ya que como señaló el Dr. Eduardo Alfonso “toda campaña contra una enfermedad clasificada es una lucha contra un fantasma”.

Si dejamos el recuerdo histórico y reflexionamos sobre las teorías de médicos y terapeutas contemporáneos de contrastado prestigio, nos encontraremos con conceptos de salud-enfermedad nada alejados de lo que los grandes maestros de hace uno, dos o más siglos afirmaban. El afamado Dr. Seignalet afirmaba en su obra “La alimentación o la tercera medicina” lo siguiente: “¿Cómo puede ser, con los importantes progresos realizados en numerosas ciencias, que seamos todavía incapaces de solucionar el mecanismo de tantas enfermedades?. Y una respuesta probable es la siguiente: La creciente complejidad de la medicina ha llevado a la mayor parte de clínicos e investigadores de alto nivel a una especialización cada vez más estrecha. Por tanto, no conocen más que algunas facetas de un estado patológico, pero no las otras. Esta visión parcial les impide llegar a una concepción global del problema”. El Dr. Eduardo Alfonso lo decía de esta otra forma: “La especialización en materia médica es un proceder poco científico, que solo consigue que le enfermo vaya rebotando de consulta en consulta de especialista, para que uno le cure el hígado, el otro las narices, el otro el pulmón, y a la postre ninguno le cure lo que él quiere que le curen: su organismo todo, y aun todo su ser”. El propio Dr. E. Alfonso promulgaba los baños de asiento, baños de vapor, las compresas en cintura, las cataplasmas, las curas o limpiezas depurativas y, por supuesto, la dieta correcta. La Dra. Kousmine recomendaba la hidroterapia de colon (en su tiempo con lavativas), las plantas depurativas con efecto estimulante de los emuntorios, la regulación del Ph, la alimentación sana y libre de tóxicos, además de otras estrategias (ácidos grasos, antioxidantes, inmunomodulación, oligoelementos, etc). El Dr. Bernard Jensen centro sus trabajos en la relación entre la salud intestinal y la salud global del individuo y, como todo profesional de nuestro campo sabe, el Dr. Seignalet sustentaba su teoría (de incuestionable eficacia terapéutica) en que la clave de la salud es la alimentación, una buena higiene intestinal y una correcta gestión del estrés.

Recientemente, la amplia experiencia terapéutica de Andreas Moritz, ha hecho resurgir entre muchos profesionales la importancia de realizar periódicamente curas o “limpiezas” hepáticas con el objetivo de liberar los conductos intrahepáticos y la propia vesícula biliar de tóxicos, toxinas y cálculos que pueden entorpecer su funcionamiento y provocar muy diversas afecciones. Hasta los controvertidos trabajos de la Dra. Hulda Clark tienen mucho en común con estos diversos planteamientos que he comentado, ya que ella insistía en la eficacia de realizar periódicamente “limpiezas” de intestino, hígado, riñón y… parásitos. Efectivamente, lo que quizás ha dejado una impronta más personal de los trabajos de la Dra. Clark ha sido la trascendencia que ella le concede a la presencia de diversos parásitos en la génesis de numerosas enfermedades: áscaris lumbricoides, clonorchis sinensis, echinostoma revolutum, eurtrema pancreaticum, fasciolopsis buski, gastrothylax, paragonimus, plasmodium, strongyloides, etc.

Desde mi punto de vista, todos estos profesionales de la salud, no solo merecen nuestro reconocimiento, aunque no coincidamos al cien por cien con sus teorías, sino que, además, de los trabajos que todos ellos han realizado podemos extraer unas cuantas máximas de difícil discrepancia. A estas máximas llevo los últimos años concediéndoles valor práctico, de modo que son ya miles los pacientes que he ayudado con la estrategia que presento a continuación. Antes de exponer la metodología de la LIMPIEZA VITAL® creo que es necesario hacer una breve exposición de la trascendencia de mantener en buen estado las vías de eliminación y los órganos protagonistas de dicha eliminación.

Intestino, hígado y cerebro: los protagonistas de nuestra salud.

Quienes hacemos medicina humana y global, medicina para y por la persona, comprendemos que “todas las partes” del enfermo deben ser valoradas y no podemos segmentarlo o “lonchearlo” como expresaba la Dra. Kousmine. Sin embargo, es indiscutible que ciertos órganos desempeñan un papel tan crucial en la salud y están involucrados en tal cantidad de reacciones metabólicas, inmunológicas, endocrinas y neurológicas, que merecen una atención especial, tanto en la valoración y anamnesis de consulta, como en la estrategia terapéutica a aplicar.

En esta breve exposición del método LIMPIEZA VITAL® no pretendo realizar examen detallado de las funciones imprescindibles para la vida de los tres protagonistas mencionados, creo que requeriría varios tomos de una amplia obra técnica, pero si voy a recordar solo algunos ejemplos que como “botón de muestra” servirán para justificar suficientemente el por qué hay que comenzar por ellos cualquier terapia que pretenda tener en cuenta al individuo, a la persona, y no a la “etiqueta”.

En el intestino encontramos la mayor cantidad de células de defensa de todo el organismo, especialmente en el colon derecho. Igualmente en esta misma sección se encuentra ¡el 96% de la serotonina!, neurotransmisor fundamental. Solo dos ejemplos para dejar claro que es una insensatez no querer ver la relación directa que existe entre el intestino, especialmente el colon ascendente (derecho), nuestro sistema inmune y nuestro cerebro. Una alimentación desequilibrada, rica en alquitranes policíclicos (tostados a altas temperaturas), exceso de proteína animal, abundancia de azúcares rápidos, falta de fibra y con una disbiosis en el ecosistema bacteriano, no solo tendrá un efecto directo en el órgano, con acumulación de placas de putrefacción, exceso de mucus, proliferación de flora pasajera, hongos, etc, etc, sino un efecto indirecto sobre el resto del organismo. Si a esto le sumamos que, como recuerda reiteradamente el Dr. Seignalet, el estrés mental provoca disociación enterocítica (hiperpermeabilidad intestinal) por secreción de interferón gamma, el resultado es que comenzaremos a saturar otros órganos encargados de la eliminación, como hígado (a través de la vena porta), riñones, sistema linfático (también protagonista del Sistema Inmune), etc.

El hígado es el responsable fundamental de la metabolización de xenobióticos. Si no fuera por su complejo y extraordinario trabajo (filtra litro y medio de sangre por minuto) la vida sería incompatible con la cada día más extensa lista de tóxicos y toxinas con los que entramos en contacto. Está documentada, de manera muy detallada, en que vía de conjugación se metabolizan los diferentes xenobióticos, incluidos los fármacos. El Citocromo P450 se encarga de la activación (Fase 1) de tóxicos liposolubles, especialmente nocivos por su facilidad para acumularse por largo tiempo en el tejido adiposo, generando radicales libres y metabolitos que deben ser neutralizados unos y conjugados otros (Fase 2) para poder ser eliminados. Sin entrar en la multitud de funciones metabólicas donde el hígado es el responsable, o sin mencionar el efecto que todas las medicinas ancestrales (Medicina Tradicional China, Medicina Ayurvédica…) le atribuyen sobre el equilibrio o desequilibrio de la energía vital y del entero estado de salud, el hígado es probablemente el órgano que ha salido más perjudicado por el estilo de vida moderno y la descomunal agresión de tóxinas y venenos a los que estamos expuestos diariamente; según los últimos estudios en toxicología, en España, a más de 3.500 sustancias extrañas. La Dra. Hulda Clark ha culpado a esta elevada exposición a xenobióticos, en combinación con ciertos microorganismos, de la elevada proliferación del cáncer y patologías degenerativas. La Dra. Kousmine afirmó incluso que en muchos casos un tumor maligno es como “un segundo hígado”, es decir, cuando el hígado llega a su climax de saturación y envenenamiento, comienza a almacenar dentritus, tóxicos, células alteradas, etc, en otro lugar, provocando finalmente la aparición de un tumor. Aunque esta afirmación pueda parecer un tanto simplista, la cruda realidad le da la razón: por mi experiencia con cientos de pacientes oncológicos son contadas excepciones los que no tienen un hígado saturado y sus funciones muy mermadas. Andreas Moritz, ya mencionado, también relaciona directamente el estado de toxemia hepática con la aparición de diversos tipos de cáncer.

Tampoco debemos olvidar que, si la relación entre intestino y salud mental ha sido establecida claramente, en el caso del hígado podemos hacer una afirmación del mismo tipo. Muchos pacientes con problemas en la neurotransmisión dependiente de la serotonina y/o de las catecolaminas (noradrenalina, adrenalina y dopamina) son tratados con fármacos de dudosa eficacia y en ocasiones el problema se cronifica. Como ya expliqué en mi último libro, “Comer Si da la felicidad”, la descarboxilación de los aminoácidos aromáticos (Triptófano, Fenilalanina, Tirosina) en sus metabolitos intermedios y finalmente neurotransmisoresm, es dependiente de la funcionalidad hepática y su metabolismo. Un hígado intoxicado, o frágil constitucionalmente, puede tener mayor dificultad para dicha síntesis. Esta sería la explicación de por qué algunos casos de depresión resistentes a los fármacos remiten cuando se realiza una detoxificación hepática e intestinal eficaz. Como vemos, nuevamente, es la “medicina de la persona”.

Esta relación que he comprobado entre salud mental y funcionalidad intestinal y hepática, resulta igualmente cierta en otros muchos casos, pero uno de los más representativos es la Fibromialgia. Todavía considerada una enfermedad misteriosa, es tratada de forma paliativa por los reumatólogos y en ocasiones por psiquiatras o ambos a la par. He presentado en los últimos años más de cuarenta conferencias, para profesionales de la salud, sobre la Fibromialgia, mostrando mis resultados positivos, ahora con más de 200 diagnosticados, aplicando la técnica que finalmente he denominado LIMPIEZA VITAL®. Tengo que reconocer, que no soy el primer investigador que relaciona la Fibromialgia con la incapacidad del afectado para neutralizar los xenobióticos, pero si fui de los primeros hace ya una década. Desde entonces el paso del tiempo me ha reafirmado en mi punto de vista. Es cierto que otros factores desempeñan un papel desestabilizante (a modo de detonador), como el fallo en el metabolismo de la serotonina (también dependiente del hígado), una experiencia traumática, fallos en las ondas Alfa y Beta durante el sueño, etc, pero el hígado es el protagonista nuevamente. Esta es otra confirmación de que “en la virtud esta el defecto” cuando hablamos de alto grado de especialización médica. Un reumatólogo considera que el hígado es “la parcela” del de digestivo. Incluso el de digestivo pudiera derivar al hepatólogo o, en el colmo de la especialización, en EE.UU. ya existe el hepatólogo especializado en el lóbulo izquierdo y el hepatólogo especializado en el lóbulo derecho. Es triste que se “acerque tanto la nariz a la corteza del árbol que no se vea el bosque”.

La importancia de la dieta

Cualquier profesional de la salud de nuestro sector, el de las llamadas medicinas biológicas o complementarias, reconocerá la importancia que la dieta, y en su versión terapéutica la dietoterapia, tienen a la hora de mejorar cualquier estado de pérdida de salud. Siendo sinceros, todos los que llevamos años investigando sobre el efecto de los alimentos y de las diversas teorías dietéticas en la salud, también reconoceremos que en más de un momento hemos tenido que rectificar o ampliar o hasta cambiar algunos conceptos de la dietoterapia que nos parecían en su día incambiables. Me parece equivocado sostener a ultranza que cierta dieta es la “ideal” para todas las personas. He escrito varios libros y cientos de artículos sobre dietoterapia, y contrastado las teorías con la práctica diaria con pacientes, para no atreverme a decir que existe una dieta siempre eficaz para restablecer cualquier pérdida de salud. Es necesario personalizar. No analizaré ahora todas las “grandes teorías” en dietoterapia que en las últimas décadas se han preconizado (Disociada, Grupos sanguíneos, Dieta Seignalet, Dieta Kousmine, Dieta Londres, vegetariana, macrobiótica, etc, etc, etc), pero si voy a plasmar brevemente lo que denomino “Las 12 reglas afines”. Estas son las 12 reglas que no solo resultan afines en la amplia mayoría de los maestros de la dietoterapia, sino que son el resultado de mi propia experiencia, reglas, en suma, que difícilmente pueden ser cambiantes:

1º. Hay que decantarse por alimentos de la MÁXIMA CALIDAD, preferiblemente ecológicos o de cultivo propio. Matiz: Aun siendo ecológicos hay que determinar la tolerancia o conveniencia en cada caso individual. Por ejemplo: Los tomates puedes ser ecológicos y ricos en antioxidantes, pero nada recomendados en caso de artrosis por los alcaloides solanáceos que contiene.

2º. Los VEGETALES deben suponer no menos de 1/3 de la alimentación del día. Seleccionándolos según la persona. Matiz: Algunos individuos inicialmente toleran mal los vegetales crudos y hay que decantarse por los cocidos hasta lograr el equilibrio de su aparato digestivo.

3º. EVITAR los aditivos alimentarios, los precocinados, el agua clorada, los lácteos comunes y los aceites comunes. Matiz: Los aceites debes ser siempre de primera presión en frío. Algunas personas pueden tomar yogur ecológico.

4º. Reducir al máximo (en algunos casos evitar) los alimentos con un porcentaje alto de ALMIDÓN. Matiz: Sin llegar a la recomendación drástica de la “Dieta Londres”, creo muy conveniente reducir y en ocasiones eliminar alimentos con mucho almidón: pan, cereales crudos en el desayuno, copos crudos, patata, boniato (cocidos se reduce mucho la cantidad de almidón), galletería, etc.

5º. En afecciones crónicas o degenerativas evitar el TRIGO y el MAÍZ, valorando el uso de la avena y centeno. Matiz: Indudablemente hay que eliminarlos en trastornos crónicos e inflamatorios. El Dr. Seignalet explicó detalladamente en su obra los inconvenientes de los cereales domesticados. Estos dos me parecen los más problemáticos.

6º. COCINAR a temperaturas bajas (- de 110 grados centígrados). Evitar los tostados, fritos y ahumados. Matiz: Utilizar la cocción a fuego lento, el vapor, la plancha, la termomix y otros métodos que no eleven la temperatura por encima de lo indicado.

7º. No consumir más de 1/día PROTEÍNA ANIMAL, siendo esta de la mejor calidad posible (Eco preferiblemente). Matiz: Generalmente es preferible no tomar más de 3 veces a la semana alimentos de origen animal, pero si son de gran calidad y se combinan con abundantes vegetales y separados de los alimidones se pueden tolerar una vez al día. No obstante, parece que los individuos de grupo sanguíneo “0” la toleran mejor.

8º. Dejar para raras EXCEPCIONES la carne grasa, el marisco, los postres (incluida la fruta), la repostería y los dulces. Matiz: Si se presentan trastornos de salud crónicos y complejos o degenerativos, estos alimentos deben ser eliminados completamente de la dieta.

9º. La FRUTA debe ser tomada con estómago vacío, de cultivo ecológico, madura y según la estación. Matiz: también en este sentido hay que individualizar. Hay personas que no deben tomar naranja o plátano o melón, etc.

10º. EVITAR los edulcorantes artificiales (aspartamo, sacarina, etc.) y la sacarosa (azúcar común). Matiz: es posible tomar pequeñas cantidades de stevia o azúcar de caña genuino o miel.

11º Usar ALIMENTOS COMPLETOS, no refinados (sal marina, cereal integral, miel salvaje…). Matiz: Solo en algunos casos hay que limitar el consumo de alimentos ricos en fibra y generalmente hasta lograr mejoría en el aparato digestivo.

12º. Comer con un ESTADO MENTAL RELAJADO Y POSITIVO, MASTICANDO CON DETENIMIENTO. Matiz: La tensión mental durante la comida provoca liberación de adrenalina que “paraliza la digestión”, o secreción de interferón gamma que altera la permeabilidad intestinal. Si se va a comer bajo tensión es mejor no comer y dejarlo para más tarde.


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